Video: La Fiesta de La Pascua II


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Hoy en día, celebramos la Pascua para recordar y reconocer que Jesús pasó sobre nuestra iniquidad y nos liberó de la enfermedad y de la esclavitud. Jesús resucitó para liberarnos. Ahora, ¡celebremos la victoria que Jesús nos ha dado! ¡Mira esta predica y descubre revelaciones importante acerca de la fiesta de la Pascua! Ver / Esconder completo

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La revelación de la resurrección

Si la iglesia conociera el poder de la resurrección, muchas cosas volverían a cobrar vida. Muchas personas conocen de la resurrección como un hecho histórico, pero necesita serles revelado en el “ahora”. Muchos se han quedado en la cruz, pero nunca han ido a la resurrección. En las iglesias se enseñan principios —y esto es bueno— pero nadie puede obedecerlos hasta que su corazón es transformado. ¡El poder de la resurrección de Cristo transforma corazones!

¿Qué tuviéramos que celebrar si Jesús no hubiese resucitado? La resurrección de Jesús estableció Su señorío y Su reino. Sin Su resurrección, no hay reino. Cuando Jesús resucito de los muertos, conquisto la muerte, enfermedades, a Satanás, etc.

Cuando el poder de la resurrección llega a un lugar, todo resucita.

La fiesta del Señor

“Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis”. Éxodos 12:12-14

Dios está restaurando muchas cosas en la Iglesia, incluyendo las fiestas del Señor. Siete fiestas son mencionadas en la Escritura, pero el Señor solo nos llama a celebrar tres de ella. Para cumplir esto, debemos separar y distinguir entre la ley y las fiestas del Señor. Una de las tres que nosotros debemos celebrar es la Fiesta de la Pascua.

Cada vez que ocurría una fiesta, era un tiempo escogido por Dios en el cual Él abría los cielos.

Cada fiesta es un tiempo señalado; un portón, una puerta, un cielo abierto. Por ejemplo, cuando Jesús convirtió el agua en vino, fue en los tiempos de una de las fiestas. Cuando esto sucede, es un mover sobrenatural y soberano de Dios.

La Fiesta de la Pascua

“Pascua” significa “pasar de largo”. La Fiesta de Pascua fue establecida para celebrar la liberación del pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto y su entrada en la tierra prometida. El último juicio en contra de Egipto y sus dioses fue la muerte del primogénito en cada hogar egipcio.

Cuando se quita el primogénito de la casa, no hay legado.

El Señor dijo, “gente de Israel, quiero que se preparen”. Dios iba a juzgar a los egipcios y para librar a los israelitas de su juicio, les dio instrucciones específicas. Ellos tenían que aplicar la sangre del animal sacrificado con hisopo —una yerba que crecía en el Medio Oriente— sobre el dintel de la puerta y los dos postes. Cuando la muerte descendió, paso de largo al ver la sangre en las casas de los israelitas, evitando que los primogénitos sufrieran el juicio. El diablo teme la sangre de Jesús porque hay vida en ella. La vida de Dios está en la sangre de Jesús.

Cuando recibe la revelación del poder de la sangre, su vida será protegida.

Revelaciones de la Fiesta de la Pascua:

  1.  Siempre hay un cambio de economía durante la Fiesta de la Pascua.
  2.  La Pascua es un tiempo escogido para una visita de Dios.
  3.   Dios sobrenaturalmente interviene en las circunstancias de Su pueblo.
  4.  Es un tiempo para salir de lo viejo y entrar en lo nuevo.
  5.  La Fiesta de la Pascua proféticamente representa libertad de la esclavitud.
  6.  La Pascua representa libertad de Egipto y del mundo —Egipto representa una mentalidad y contención; el sistema del mundo—.
  7.  La Fiesta de la Pascua trae riqueza al pueblo de Dios. En un día, todos los israelitas salieron de la esclavitud, ricos. Quizás la riqueza este en manos impías en estos momentos, pero Dios la puede transferir a nuestras manos.

Dios les dijo que celebraran esta fiesta por siempre, para recordar que fue Él quien los sacó de Egipto. Hoy en día, celebramos la Pascua para recordar y reconocer que Jesús pasó sobre nuestra iniquidad y nos liberó de la enfermedad y de la esclavitud. Jesús resucitó para liberarnos. Ahora, ¡celebremos la victoria que Jesús nos ha dado!

La Fiesta de la Pascua requiere dos cosas: sangre y sacrificio. ¿Sabe que tiene de malo el tipo de evangelio que se predica hoy en día? Le falta espíritu y sangre. La Pascua es una visitación de Dios para cambiar nuestro corazón, pero para hacer esto, Él necesita sangre y sacrificio.

Muchas denominaciones han quitado la palabra “sangre” de sus canciones y estudios bíblicos. Sin la sangre no hay vida.

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.            Apocalipsis 12:11

Si ponemos esta Escritura en términos modernos, diríamos que los cristianos han vencido al diablo por lo que la sangre ha hecho en ellos y por testificar lo que la Palabra de Dios ha hecho en sus vidas. El Señor dijo que pasaría y quitaría al primogénito de Egipto, pero la única señal que lo detendría sería la sangre; un sacrificio. El destino de la gente que vivía dentro de la casa dependía en la sangre. Si hubieran salido de sus hogares, hubieran muerto por el juicio de Dios.

La sangre solo protege a los que son obedientes.

Aplicando el poder de resurrección

“Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer”. Éxodos 12:7

El hisopo representa su testimonio, el cual es poderoso. Use su boca —sus palabras— para esparcir la sangre sobre el dintel y los postes; en otras palabras, testifique. Cuando testifica, la sangre está sobre su hogar y sobre toda área de su vida.

Si nunca testifica de lo que dice la Palabra y de lo que la sangre ha hecho en su vida, no hay sangre sobre su casa.

Mucha gente pierde su sanidad porque nunca testifica de lo que la sangre ha hecho. Cuando la enfermedad,  dolencia y demonios atacan su casa, pasaran sobre ella y no la tocaran cuando vean la sangre.

Cada vez que testifique de lo que dice la Palabra y de lo que la sangre ha hecho, tiene mayor unción porque eso es lo que Dios usó para derrotar a Satanás.

Cuando vea opresión en su casa, declare lo que la sangre ha hecho en usted y haga un pacto con Dios de testificar de lo que Él ha hecho en su vida. Preséntese como sacrificio vivo y reconozca que Jesús murió en la cruz por usted. Declare que la sangre de Jesús y el poder de resurrección sean desatados sobre su casa y en toda área de su vida.


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