Los pilares del evangelismo, la liberación y la oración


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La importancia de tener pilares es la formación de la iglesia, el cuerpo de Cristo. Al ponerlos en práctica edificamos nuestra fe. Ver / Esconder completo

LOS TRES PILARES

“Por lo general, Dios me habla a través de los sueños. Yo leo la Palabra, intercedo y luego me duermo y comienzo a ver. Hace tres años, tuve un sueño en el que Dios me pedía que recordara cómo se levantó el ministerio. Me pidió que recordara mi primer amor. Yo le dije: la oración fue mi primer amor; luego, la pasión por la liberación y el evangelismo. Entonces Dios me dio la llave de la estabilidad y entré por una puerta donde Él me mostró tres pilares que representaban la Oración de intercesión, la Liberación y el Evangelismo. Y me dijo: Debes fortalecer los pilares del ministerio. Levántalos, ora por ellos y establécelos”.

La importancia de tener pilares es la formación de la iglesia, el cuerpo de Cristo. Al ponerlos en práctica edificamos nuestra fe. Como iglesia, hemos recibido mucha revelación y conocimiento, y cuando vayamos a la presencia de Dios, Él pondrá demanda en lo que hayamos recibido. Si no practicamos lo que aprendemos, ¿de qué nos sirve haberlo aprendido? Líderes, debemos tener cuidado con el espíritu de Grecia, el espíritu de intelectualismo. El Reino no se trata de cuánto sepamos, sino de cuánto hacemos con lo que sabemos. Levantémonos y reforcemos los pilares de nuestros ministerios.

TRAER LAS ALMAS A TRAVÉS DEL EVANGELISMO

El evangelismo nace a través de la intercesión. Cuando nosotros oramos, clamamos por las almas y pagamos el precio por ellas, comenzamos a entender por qué el Padre ama tanto las almas. Dios ama las almas porque Él dio a Su único Hijo por ellas. Él pagó un sacrificio doloroso por cada una de ellas. Jesús derramó su sangre por las almas. Debemos orar e interceder en el Espíritu Santo para que Dios nos revele cómo ganar las almas.

La profeta compartió otro sueño con la audiencia:
“Durante el mes de diciembre me iba a dormir leyendo todas las Escrituras relacionadas con el poder del pacto de la sangre de Jesús y las declaré sobre la iglesia y mi familia. En ese tiempo, tuve un sueño con el Ministerio El Rey Jesús y un estadio. Llegué al estadio y vi a una multitud de muchas denominaciones –bautistas, pentecostales incluidos–. El estadio tenía gente hasta la mitad y la gente estaba repartida por todo el lugar, y clamaban hacia mí y yo les pregunté qué querían de mí. Ellos respondieron: ‘por favor, comienza a interceder para que puedas atraer las almas aquí’. Yo respondí a la demanda diciendo: ‘Okay, lo voy a hacer, pero déjame ir a bañarme con leche primero’. Mientras salía, vi una ducha en el cielo que comenzó a soltar leche sobre mí”

Si queremos el crecimiento y la multiplicación en la iglesia, si queremos afirmar, discipular y enviar, debemos evangelizar primero. Si no evangelizamos, ¿a quién vamos a enviar? Éste es un asunto serio en nuestras iglesias. ¿Quién vendrá a nuestra iglesia si no intercedemos por las almas?

A veces, necesitamos rogarles a los cristianos que oren con nosotros, pero éste es un desafío que tenemos que enfrentar y superar. Hay poca motivación para evangelizar porque creen que los nuevos tienen que hacerlo. ¡Esto está mal! La oración y el evangelismo son una demanda y una responsabilidad para todos en el cuerpo de Cristo. De hecho, tenemos que dejar que los nuevos evangelicen porque predican en su primer amor. ¿Qué le pasó a nuestro primer amor? ¿Qué pasó con el fuego y la pasión de nuestro primer amor? En el mundo dicen que perdemos nuestro primer amor a los seis meses, pero eso es mentira. Debemos pedirle a Jesús que no permita que nuestro primer amor decrezca en nosotros. Debemos pedirle al Señor que nos envíe a predicar el evangelio a lugares donde nadie quiere ir. Después de que ganemos las almas, debemos practicar lo que el Apóstol o el Pastor nos ha enseñado y discipularlos. Una persona que nosotros evangelizamos trae dos familias a la iglesia. La iglesia la vamos a llenar con el evangelismo, la afirmación y la disciplina.

LA CARGA POR LA LIBERACIÓN

“En otro sueño, me encontré cargando una gran maleta en mi espalda como de 25 kilos, y trepaba una pendiente empinada. Delante de mí iban caballos y mulas, y yo lloraba porque la maleta era tan pesada. Yo oraba por las iglesias bajo nuestra cobertura, y llevaba un vestido y recuerdo que cuando me agachaba se me veían las piernas y yo me avergonzaba así que trataba de cubrirme. Cuando llevamos grandes cargas y la cosa se pone difícil, nuestro carácter es atacado.
En el sueño, había hombres y mujeres a mi alrededor y les pregunté a los hombres: ¿No ven la carga tan pesada que estoy llevando? Y los hombres comenzaron a ayudarme, pero se detuvieron diciéndome: ‘No podemos llevar tu carga porque no podemos quitarla de tu espalda. Está pegada a ti. No la podemos sacar’. De repente, vi a una pastora mirándose al espejo y le pregunté: ‘¿Qué haces? ¿Por qué no vienes y me ayudas?’ Sin nadie para ayudarme, sentí el espíritu de un pastor a mi lado y finalmente llegué al final de la pendiente. Cuando recuerdo este sueño me dan ganas de llorar porque recuerdo lo pesada que se sentía la carga. Recuerdo que me preocupaba que pudieran ver mi cuerpo y me avergonzaba que la gente me viera desnuda, pero me dije a mí misma: ‘Tengo que llevar esta carga’.

Cuando finalmente alcancé la cumbre, me hallé en tierra llana y suave, y finalmente pude bajar la carga. De inmediato fui transformada y me pusieron un micrófono en la mano. Me paré delante de la iglesia y le pregunté: ‘¿Qué están haciendo? ¿Qué es este desorden que tienen aquí? Todo el mundo muévase ahora y comencemos a liberar tu familia que ha estado atada por maldiciones generacionales y espíritus ancestrales”.

A través de este sueño, Dios le dice a la iglesia que hay una carga por liberar al pueblo de Dios y que muchos familiares no salvos que todavía están atados por demonios porque no estamos de pie liberándolos por medio de la oración. ¡Podemos liberarlos con la oración! Debemos enviar la Palabra de liberación como lo hizo Jesús. Debemos ponernos el delantal del servicio con la armadura de Dios e ir a las cárceles a liberar a los cautivos de las ligaduras espirituales. ¡Ora para que se levanten la liberación, el evangelismo y la intercesión!  Éstos son los pilares de la iglesia. Tenemos que enojarnos, echar fuera al diablo de nuestras familias y ordenarle al espíritu de incredulidad que se vaya.

¡LEVANTA TU ORACIÓN INTERCESORA!

La oración en la madrugada trae el rompimiento y el crecimiento en la iglesia, especialmente cuando oras una palabra profética dada por un hombre de Dios o un apóstol. Cuando tomamos la palabra de Dios y comenzamos a interceder declarando y profetizando la Palabra, y el rompimiento vendrá. Satanás, los demonios, los principados, las potestades y todo el Infierno deben oír tu voz y saber que eres un intercesor. Eres un Ezequiel reparando la brecha para que las almas no vayan al Infierno. Debemos clamar e interceder por las almas. Debemos ser una voz de Cristo y no un eco. Nosotros, la Iglesia, debemos levantarnos en oración, no sólo para dar a luz almas en el espíritu.

Hay muchos pastores cuyas esposas están muy cómodas y dejan que sus esposos lleven la carga. Los pastores deben soltar a sus esposas para que ellas también puedan servir a Dios. No hay excusa para que una mujer de Dios no sirva a Dios, a tu casa y a tu iglesia. Tus hijos no son una excusa ni tampoco lo es que no seas popular en la iglesia. Cuando tenemos revelación del Espíritu, no hay demonio en el Infierno que nos pueda detener. Mujeres de Dios, debemos levantarnos, caminar en el poder que Dios ha puesto en nosotras y clamar por nuestra herencia. Piensa cuántas herencias hay en la Biblia que nadie reclama. Mujeres de Dios no debemos olvidar que llevamos una herencia en el fruto de nuestro vientre, y debemos decirle a Satanás que nuestros hijos no serán sus sirvientes, sino que conocerán su identidad y autoridad en Cristo y le aplastarán la cabeza.

Tu vientre será lleno de sabiduría y revelación con los mensajes del Apóstol. Ora y activa lo que has aprendido del apóstol y, cuando lo hagas, lo darás a luz. La voz de la sangre habla protección por nuestra causa. Pastores, deben compartir estrategias de entrenamiento para la guerra espiritual con su gente. Jesús siempre quería al otro lado con sus discípulos. Es tiempo de levantarse en oración de intercesión y establecer pilares en nuestras iglesias hasta que alcancemos el otro lado.


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