La ley del proceso


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Cada creyente tiene un llamado, un plan en su vida y que fue creado con un propósito divino. Pero no se puede dejar a un lado que hay un tiempo en el cual Dios nos prepara. Esto es un proceso que todo hombre y mujer de Dios debe pasar y no puede eludir. A veces, ciertas personas saltan el proceso y, como resultado, terminan en el fracaso y la vergüenza. Hay un proceso que recorrer entre el momento de ser llamado y el de ser enviado. Hay personas que verdaderamente tienen un llamado genuino de Dios, pero el tiempo del llamado no es el mismo tiempo de ser enviado. Entonces, ¿cuál es el proceso que un hombre y una mujer tienen que pasar cuando Dios los llama a su servicio? Existe una ley llamada “La ley del proceso”. Cuando Dios tiene un plan y un propósito con un individuo, para cumplirlo y llevarlo al final, tiene que pasar por proceso especial en el cual sus cualidades serán pulidas y todo lo que no sirve o lo detiene será retirado de su vida. Todo aquel que intente saltar el proceso, Dios lo enviará de regreso al punto de partida. ¿Cómo empieza esta ley del proceso?

1. Dios te llama

Como decíamos anteriormente, Dios es el único que hace el llamado; no es una organización ni es un hombre. Hay muchas personas que se han llamado y se han puesto a sí mismas en alguna oficina ministerial, y por eso, han fracasado. Dios hace las cosas de otra manera. Veamos lo que dice la Palabra.

“4Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón”. Hebreos 5.4

Dios le llama honra y privilegio a Su propósito en nuestra vida, teniendo en cuenta que solamente Él puede darlo. Lo único que tenemos que hacer cuando Él nos llame y nos invite a cumplir su llamado es decirle: “sí Señor, heme aquí”. El ser llamado por Dios para cumplir su propósito o su voluntad, solamente es el principio del proceso. Después de ser llamado, puede tomar años para la persona sea enviada a cumplirlo. Hay muchos que cometen el error de irse en el momento en que reciben el llamado y por eso, fracasan.

¿Cómo es que Dios llama a un creyente al ministerio para cumplir su propósito?

La Biblia entera nos exhorta que no importa nuestra línea sanguínea, talentos, sexo o estado civil, una vez que hemos aceptado a Cristo como Señor y Salvador, hay un llamado de Dios para cada uno de nosotros; con ese llamado, viene la capacitación, por medio de la unción del Espíritu Santo. Volvamos otra vez a la pregunta: ¿Cómo es que Dios nos llama? Hay diferentes maneras mediante las cuales Dios nos llama, y podemos encontrarlas tanto en el Nuevo Testamento como en el Antiguo. Dios nos puede llamar por medio de:

  • El testimonio interior: Un sentir, una percepción fuerte en nuestro corazón.
  • Una visión: Como pasó con Pablo.
  • Un sueño: Dios nos puede dar un sueño para mostrarnos nuestro llamado.
  • Una profecía: recibida personalmente o dada por uno o varios profetas.
  • Una Escritura dada por el Señor.
  • Una visitación sobrenatural de Dios.
  • Una voz audible del Espíritu Santo: como lo fue con Samuel.

Los demás pasos de la “Ley del proceso” para llegar al cumplimiento del propósito de Dios en su vida, los puede conocer en el libro titulado: Descubra su llamado y su propósito en Dios.


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