El propósito de la oración


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Uno de los grandes problemas que he visto en el cuerpo de Cristo, es la falta de oración del pueblo de Dios. Las reuniones más pequeñas en las iglesias son las de oración. Una de las preguntas que nos hacemos al respecto es: ¿por qué las personas no oran? Creo que esto sucede por dos razones principales:

1. Las personas no conocen el propósito de la oración.

¿Qué es el propósito? El propósito es la intención original por lo cual fue creado algo.

La primera razón por la que muchos creyentes no oran es que no saben el propósito por el cual Dios creó la oración. Cuando no se conoce el propósito de algo, se mal usa o no se tiene visión ni dirección.

2. Las personas no oran porque no tienen resultados positivos.

Al no conocer el propósito, automáticamente se pierde el sentido de la oración, y por tal razón, no tenemos buenos resultados, porque oramos mal.

Pero surgen más preguntas: ¿por qué debemos orar? Si Dios es poderoso y hace lo que Él quiere, ¿cuál es el propósito de la oración? ¿Por qué orar si Dios es soberano y hace lo que Él quiere? ¿Por qué orar si Dios no puede ser afectado por lo que hagamos? ¿Por qué orar si Dios lo sabe todo? ¿Por qué orar si Dios lo controla y lo predetermina todo? ¿Por qué orar si el enemigo ya fue vencido? ¿Por qué orar por los perdidos si es la voluntad de Dios que todos seamos salvos?

Dios es un Dios de propósitos. Todo lo que Él creó en la Tierra, incluyendo al hombre, fue creado para cumplir su propósito. Dios creó al hombre con tres propósitos principales:

1. El hombre fue creado para reflejar la naturaleza de Dios y tener comunión con Él.

“26Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” Génesis 1.26

Esto significa que fuimos creados para tener su naturaleza y su carácter moral. La manera de desarrollar esta imagen y este carácter de Dios, es por medio de nuestra íntima comunión con Él. Ningún ser humano puede estar satisfecho hasta que no logre tener una comunión íntima con Dios. Esto fue el propósito por el cual Dios nos creó, para que reflejemos su carácter, su amor, su bondad, su misericordia, su santidad, su paz, su autoridad y su poder.

2. Dios creó a la humanidad para llevar a cabo sus planes, sus propósitos y su voluntad en la Tierra.

Cuando Dios creó al hombre a su imagen, le dio también un libre albedrío, es decir, una voluntad con la habilidad de escoger y tomar decisiones y, por consiguiente, de tomar acción y cumplir con la voluntad de Dios en la Tierra.Dios creó al hombre con la libertad para funcionar en la Tierra y le dio derecho legal y autoridad para operar en ella. Dios estableció su voluntad aquí en la Tierra con la cooperación de la voluntad del hombre. Este propósito nunca cambió ni siquiera con la caída del hombre.

3. Dios hizo al hombre para señorear la Tierra.

Cuando en Génesis 1.26, Dios dice: “Y señoree”, le está dando la autoridad al hombre para que viva en la Tierra y la gobierne. También, le está dando el derecho legal para que tome dominio y autoridad.


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