Déboras del Ahora 2012 Sesión 2 – Profeta Ana Maldonado


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Hay tres mantos: El profético, el de guerra, el de liberación. Si quieres alguno de estos mantos, prepárate para enfrentarte con el enemigo... Ver / Esconder completo

Hay tres mantos: El profético, el de guerra, el de liberación

Si quieres alguno de estos mantos, prepárate para enfrentarte con el enemigo.

Si va a tomar estos mantos tiene que estar lista para ser una sierva, para ensuciarse con el llanto, el vómito y los mocos de las personas que tienes que liberar.

Una profeta me dijo: Yo nunca vi una persona que haya recibido esos tres mantos tan fuertes. Dios me los dio a mí, pero no para que yo me crea la gran cosa.

Si los demonios no se van cuando te libero, no es mi culpa, es tu culpa. Si la palabra que dio la profeta no hizo nada en tu vida, no es culpa de la profeta, es tu culpa.

Yo no te estoy motivando, te estoy impartiendo a tus entrañas. Cuando recibes la impartición te vas y ya no eres conciente de ti misma, estás conciente de Jehová el guerrero. Se te metió en el vientre la unción de guerra.

Si te paras en guerra, Satanás no se atreverá a tocar el fruto de tu vientre porque sabe lo que le vas a hacer.

La pastora dio un ejemplo con dos rosales; uno vivo y otro apenas recuperando la vida. Uno tenía la raíz sana, y la otra tenía hormigas venenosas en la raíz, por eso estaba muriendo. Y mostró cómo las prédicas motivacionales acarician sólo las ramas y las hojas, pero no meten la mano en la raíz para limpiarla y sanarla. La impartición, la liberación y la guerra te llevan a lidiar con la raíz, donde están los demonios, como las hormigas, aunque eso signifique ensuciarse, cansarse y correr riesgos.

Muchos vienen aquí buscando la cobertura pero no quieren poner oración de madrugada, ni tabernáculo de adoración. Dios puso Natanaeles en la iglesia y ángeles para ayudarte en el trabajo, porque la pastora que está en la casa no sabe que los ángeles son espíritus enviados a servir.

Y el Espíritu del Señor está sobre mí porque me ungió Jehová (me tocó, me untó, quedas untada) me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Isaías 61:1-3

Cuando viene el reino de Dios los demonios salen. El reino de Dios está desplazando el reino de las tinieblas. Una vez Dios me dio una experiencia con el espíritu de Grecia. Era grande y vestido muy elegante. Yo era pequeñita al lado de él. Y le dijo a Dios: entrégamelo. Y el Señor me lo entregó.

Libera a tus mujeres. Si usted quiere liberación tiene que disponerse. Ore en voz alta:

Señor te doy gracias porque el manto de la liberación está en esta casa y yo tomo de ese manto y me declaro libre. Porque el Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, está en mí, para liberarme. Toda cadena de opresión, cárcel y cautiverio dentro de mí se rompe ahora mismo.

La pastora Ana comenzó a liberar a las mujeres presentes en la conferencia de todo espíritu del Infierno; espíritus de miedo, laberintos de oscuridad, espíritu de iniquidad del diablo y del Infierno desde la décima generación. Liberó todas las generaciones que afectan a cada persona.


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